NUESTRA MISIÓN

La Fundación Hogar San Vicente de Paul de Popayán brindará servicios de cuidado integral y protección de la vida y la salud del adulto mayor: con hospedaje, alimentación, acompañamiento espiritual, actividades lúdicas, culturales y productivas; velando  por el cumplimiento de sus derechos ante el estado, la familia y la sociedad.


Nuestra Misiòn es SERVIR!


 

NUESTRA VISIÓN

La Fundación Hogar San Vicente de Paul de Popayán será la institución  líder en el cuidado integral del adulto mayor vulnerable,  con un equipo humano  idóneo y  competente en la atención con calidad y humanización; autosostenible, fundamentado en principios cristianos católicos, bajo las enseñanzas de San Vicente de Paul y Madre Marcelina.




 

 

NUESTRA HISTÓRIA

  • La congregación de las "HERMANITAS DE LOS POBRES DE SAN PEDRO CLAVER", continua haciendo vivo el Carisma de la Fundadora, basado en el servicio “sencillo y humilde por amor y con amor al más necesitado, haciendo presente el reino de Dios sobre la tierra”.
    Ver Galeria Fotográfica.

    “Sean muy amantes de los pobres, atiéndalos como si fuera el mismo Cristo”.

  • PROCESO HISTORICO

    El 12 de Mayo de 1941, la Madre Lucrecia de San José Superiora General de la Congregación solicita al administrador apostólico de Popayán el permiso necesario para poder mantener la reserva del Santísimo Sacramento en la capilla que ya estaba arreglad para la celebración de la Santa Misa y para mantener a la divina Majestad. El 13 de Mayo de 1941, el Administrador apostólico de la arquidiócesis de Popayán responde “En atención a las razones expuestas en el anterior memorial, concedemos el permiso canónico (Can.1265-2) para tener la reserva del Santísimo Sacramento en la Capilla del Asilo. El 25 de abril de 1952 la Conferencia de San Vicente de Paúl de la parroquia de San Agustín de Popayán envió una solicitud por escrito (copia reposa en los archivos de la Institución) a la Madre Lucrecia de San José Superiora General, solicitándole el permiso a la superiora de la casa para fundar anexo al asilo otro asilo que sea para niños hijos de mujeres que trabajaban en prostitución las cuales se habían regenerado. (no hay copia de la respuesta), este Hogar se inició el 7 de julio de 1946 y se dio por terminado en 1976 cuando se entregaron los niños al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

    En Septiembre de 1940, previstos los permisos de los señores Arzobispo de Popayán Monseñor Maximiliano Crespo y obispo de Barranquilla Monseñor Joaquín María Benítez y de llenar los requisitos necesarios, logró la Conferencia de San Vicente de Paúl, Parroquia de San Agustín, llevar a cabo la fundación del Asilo de Mendigos San Vicente de Paúl en Popayán, en la Cra. 8 Calle 10 y 11, donde ya funcionaba las “casitas de los pobres” bajo la responsabilidad de la Conferencia citada y con la ayuda decisiva del reverendo padre Laureano Mosquera, párroco de San Agustín en aquella época, sin dejar de destacar el empeño constante de don Rufino Cuervo en bien de esta obra.

    Para firmar el contrato con las Hermanitas de los Pobres de San Pedro Claver, Administradoras del Asilo, viajaron a la ciudad de Armenia (Caldas) hoy (Quindío) en representación de la Conferencia los doctores Enrique Castellanos y Gregorio Caicedo presidente y vicepresidente de la misma a entrevistarse con la Superiora general Madre Lucrecia de San José. En abril de 1941 llegaron a Popayán las religiosas: Madre Delfina de San José Superiora y 4 hermanas más, quienes fueron recibidas con gran hospitalidad por las hermanas salesianas del colegio del sagrado corazón. En mayo del mismo año empezó la labor con 24 asilados en medio de las dificultades propias del comienzo de toda obra, el funcionamiento del asilo bajo la responsabilidad conjunta de la Conferencia y la Congregación.

    Un legado de doña Asunción Campo de Velasco, pequeños auxilios oficiales y particulares, empréstitos del legado cañadas y del Banco del Estado, sirvieron para dar cima a esta casa de beneficencia.

    Hizo los planos gratuitamente el Dr. Marco Tulio Ante, fue el maestro de obra el vicentino don Germán Sánchez; el excelentísimo señor Crespo bendigo el claustro en el que han sido superioras en su orden las Madres: Delfina, Inocencia, Rosa, María Graciela, Gertrudis, María Francisca, Luz María, Carmen Cecilia, María Berkmans, Angelina, San Diego, María Francisca (segunda vez), Martha López, Offir Gallego, Blanca Rocío Valencia, Fanny Cruz, estas y en general todas las hermanitas que han trabajado allí lo han hecho como hasta ahora con verdadera abnegación y sacrificio en bien de los pobres soportando difíciles situaciones económicas y aún sociales pues no ha faltado quien las trate mal al solicitar un óbolo para el Asilo. Pero también han tenido sus compensaciones al recibir apoyo de muchas personas y entidades oficiales, mediante el interés de algunos parlamentarios caucanos.

    Gracias a legados de doña Clemencia Arboleda de Grueso y de don Manuel Dolores Muñoz se fundó el 7 de julio de 1946 el Asilo del Niño Desamparado, anexo al mismo establecimiento y posteriormente allí mismo fundó la Conferencia con el doctor Caicedo como Presidente el Centro Infantil “San Gerardo” o escuela “San Gerardo” para los niños del Asilo y en poco tiempo tuvieron acceso a ella los niños del barrio, así que quedó ya no, dentro del Asilo sino en un lugar cercano. A fines de 1976, después de haber prestado servicios extraordinarios al personal infantil durante 30 años consecutivos, entregaron los niños del Asilo al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y quedaron únicamente ancianos y ancianos en dos secciones separadas. El tramo situado en la carrera séptima entre calle 10 y 11 o sea detrás de la entrada principal del asilo, fue una obra que se llevo a cabo cuando todavía era presidente de la conferencia y motor incansable de la obra el dr. Gregorio Caicedo, quien con su empeño y dedicación, logro la intervención de la Federación de Cafeteros con el dr. Fernando Castrillón como gerente y la ayuda oportuna del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar con el dr. Fernando Iragorri como director. La obra fue entregada por la federación Nacional de Cafeteros, cuando estaba ya en su cortísimo periodo el dr. Francisco Velasco, en esta ocasión la Federación estuvo representada por la señora Leonor Álvarez de Toro, como cosa natural quedó pendiente parte de esta construcción así que permaneció cerrado dicho tramo por espacio de 11 años al no disponer de recursos para poder dar al servicio ese lado.

    Después del terremoto del jueves 31 de marzo de 1983, la Madre Francisca con los aportes que algunas personas generosas entregaron lo mismo la empresa privada como Cartón de Colombia y otras de Cali para las necesidades más urgentes del Asilo, se propuso hacer la adaptación para recibir allá a los asilados al regreso de estos de Cali y Jamundí a donde fueron llevados de inmediato a raíz del terremoto para repartirlos en los asilos de esos lugares, solucionando el problema temporalmente, allá estuvieron unos meses y ahora solo unos pocos se quedaron en Jamundí; así pues las Hermanitas los organizaron al regreso en las dos plantas de dicho tramo y junto a un gran patio que en agosto de 1986 con el interés de la hna. Martha López como superiora y la colaboración muy eficaz y definitiva del Acueducto Municipal en la persona de su Gerente Ing. José Gabriel Silva, fue inaugurado ese sitio maravilloso de gran ambiente y con las comodidades de un parque recreacional para los asilados. En dicho sitio se construyó una rampa con el apoyo de la Federación de Cafeteros representada por el dr. Luis Felipe Ordoñez, quien con gran entusiasmo les colabora y con el dinamismo de loa Hna. Ofir que no descansa, por las obras urgentes cada día en bien de las necesidades del establecimiento en este caso para dar seguridad a los asilados en su movimiento de una planta a otra.

    En el sector que antiguamente perteneció a los hombres después de una buena reforma adelantada en el edificio han abierto las hermanitas un “taller protegido” para los ancianos y ancianas con menos limitaciones lo dirige la hna. Offir, quien con mucho conocimiento al respecto y con entusiasmo ha organizado para que aprendan unos y recuerden otros la carpintería, encuadernación, pintura, costura etc. Tienen profesores adecuados para cada cosa, naturalmente que van con buena voluntad y deseo de ayudar por cuanto el asilo no tendría como pagar sueldos. Es extraordinario el interés de los alumnos por las clases, horario, en general por un reglamento al que se han sometido como en una escuela o colegio, allí no solo el aprendizaje le sirve sino sobre todo la terapia que les produce un cambio de ambiente y se sienten útiles de nuevo.

    En este mismo sector pero en la parte alta se lleva a cabo una adaptación de cuartos para otros pensionados a fin de tener en un futuro una entrada segura que ayude además del sostenimiento de los pensionados también a los de caridad que son la mayoría.

    De los miembros de la Conferencia que sería interminable la lista han sido figuras inolvidables por el interés hacia la bella obra y en las épocas más difíciles además de los ya nombrados: Don Luis Paz, El doctor Vicente Caicedo, Don Isaac Concha, Don Adolfo Ortega, Don Martiniano Pino, muerto últimamente.

    Algunos benefactores: Doña Herminia de Caicedo, don Lucio Arboleda, Don Cruz Lindo y otros que continuamente y en silencio ayudan en una y otra forma al sostenimiento del Asilo, tan difícil en una época de privaciones de falta de auxilios los que deberían ser superiores a los actuales ya que estos no están de acuerdo con el presupuesto real. Cada día aumenta el personal sobre todo el de caridad y las entradas disminuyen; el problema diario al respecto solamente las personas que administran dicha casa de beneficencia pueden darse cuenta plena de las necesidades que allí se viven y todo el esfuerzo que tienen que hacer para salir adelante.

    En la sección del Asilo que perteneció a los niños, patio de San Vicente hace algunos años la Comunidad de acuerdo con los señores de la Conferencia fundo un pensionado que por si solo se sostiene, época de la madre Francisca ya como presidente el Dr. Gerardo Mosquera, de gran entusiasmo en beneficio de los ancianos.

    Después de 50 años de fundación o mejor de funcionamiento del Asilo aun necesita para su mantenimiento permanente mucha colaboración de todos, el edificio adquirido con esfuerzo poco a poco, lote por lote, hasta completar gran parte de la manzana obra que representa el trabajo intenso de muchas personas que con verdadero apostolado lucharon sin egoísmo solo con el pensamiento de culminar la obra a favor de las clases más necesitadas, sin espera retribución humana alguna y fuera de trabajar por la gloria de Dios. La época fue difícil desde el comienzo ya que para firmar la venida de las hermanitas aun el viaje a Armenia tuvieron que hacerlo en dos días pero con gran éxito para lograr su deseo, por eso, razón tuvo el arzobispo de Popayán fallecido monseñor Samuel Silverio Buitrago Trujillo, al decir “Hay que respetar los deseos de los fundadores”.

    Hace algún tiempo recibieron apoyo del Gobierno para adquirir una propiedad en la ladera donde van los ancianos a pasear y a formar su propia granja que ojala puedan sacar adelante en bien de todo el personal.

    Que Dios siga ayudando como hasta ahora esta labor maravillosa para que las hermanitas en unión de los señores de la Conferencia puedan seguir haciendo mucho bien a la gente. .